El principal argumento para optar por una restauración de cerámica sin metal es que no tiene estructura metálica. De esta forma se evita la decoloración gris que muchas veces afea el borde de la corona. Además, la estructura bloquea la luz incidente e impide la refracción natural de la misma y la translucidez de la restauración. En vez de permitir el efecto de profundidad de la luz, tal como sucede en el diente natural, la estructura metálica refleja o absorbe la luz incidente y produce un aspecto opaco y poco natural de la corona o del puente.
Los sistemas de cerámica sin metal modernos ofrecen muchas ventajas con respecto a la metalocerámica tradicional.
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